sábado, 29 de octubre de 2011

Cuando llegue diciembre.

Es curioso, pero en el mundo hay tres clases de personas; las que cuando les dicen que no son nada se lo creen, las que cuando no se lo dice nadie se lo quieren creer y las que aunque se lo griten y repitan, no aceptan creerlo.

lunes, 10 de octubre de 2011

¿Por qué no ve?

Porque un día aprendió a mirarse al espejo y se le quedó tan grabado su propio reflejo que ahora es incapaz de recordar que frente al espejo nunca estuvo solo.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

domingo, 4 de septiembre de 2011

Lo has cambiado todo.

Y no te has dado cuenta. Me olvidé de escribir cuando te encontré del todo. Tú lo entiendes. Y pequeño, no sé que haces paseándote por aquí, rozando el polvo de todas estas palabras que ahora apenas tienen sentido porque estaban llenas de miedo, y de eso no queda nada. Ahora todo se siente desde el otro lado.
No sé cómo hemos llegado hasta aquí, pero estamos. Me gusta. Me gusta pensar que en ningún momento fuimos como los demás, ni lo seremos, que no hacemos las cosas como se dice que deben hacerse. Necesito esa sonrisa. Todos saben que juré no volver a necesitar a nadie, y lo intenté, y te hice esperar, y te hice daño, y notaba cómo se te rompía el corazón cada día que yo me equivocaba. Jamás podré agradecerte tanta paciencia. Estabas ahí cuidando de mí, tendiéndome la mano, sin negar un momento lo que tú sentías, seguro. Recuerdo como perdías tu tiempo conmigo, y yo me dejaba hacer. Lo intentamos, más por lástima que por otra cosa, pero era pronto. Y lo siento, lo siento mucho. Porque recuerdo tus ojos marrones llenos de tristeza cada vez que te decía que yo no era para ti. Y entonces yo era incapaz de ver de dónde sacabas tanta paciencia. Supongo que era amor, ¿cuánto tiempo me esperaste? A veces, ahora, me mata la culpa. Eso también es amor. Y tus ganas, y tu ánimo, sin cansarte nunca de mi indecisión, ¿de verdad nunca pensaste en abandonar? ¿En dejarme a mí con mis miedos? Yo lo habría hecho. No soy tan fuerte como tú. Ni tan valiente.
Esto no es una carta de San Valentín . Es simplemente la verdad. Es lo que te mereces. Es lo mínimo por lo que me das cada día. Es el mínimo tributo por lo que aportas cada día a esto que hacemos entre los dos, pero cuyos cimientos tú pusiste, solo, enfrentándote a todos mis miedos. Gracias. Porque tú me salvaste. Porque hace exactamente un año yo estaba perdida en el mundo, y tú estabas ahí, contando hacia atrás para sacarme una sonrisa. Porque hace tres noches me abrazabas y en sueños me decías que fuera contigo, y estoy aquí. No sé en qué momento exacto me di cuenta de que eras tú; pero lo eres, y Dios sabe que soy afortunada, porque no siempre quieres a alguien y ese alguien te quiere. Soy toda una afortunada. No te diré que esto es por siempre jamás, será hasta que deje de serlo, pero te juro que cada día, cada hora y cada segundo que hemos pasado, que hayamos pasado, habrá valido la pena. Te quiero. Te quiero, y pensé que no lo diría más, pero es verdad. Me muero de miedo a perderte, me comen los celos muchas veces, pero tienes que saber que hoy, esta noche, ahora, yo confío en ti.



Sé que odias esta foto, pero te lo mereces por devolverme el vicio de escribir.

sábado, 14 de mayo de 2011

Summerstorm.

Pero yo te quiero ahora, aquí, conmigo, para mí. Y tú no estás, y me duele, y mierda. Mierda.

domingo, 8 de mayo de 2011

Serendipity.

Hoy me he levantado con la sensación de que me olvidaba algo entre las sábanas y entre el café y el pijama ya doblado le iba dando vueltas. Bajo la ducha me has venido. No como hacías antes, no como un golpe que me obligaba a defenderme de los recuerdos, ha sido puro, simple, el como circulabas por cada célula de mi cuerpo, sin ponerme la piel de gallina. Ha sido impensable cómo cuando me he preguntado a mí misma si volvería atrás o renunciaría a lo que soy y a lo que tengo ahora por ti mi cabeza ha respondido sin pensarlo dos veces: ¡NO! Y ha sucedido así, y yo me lo he perdido. Quizá he estado poco atenta, quizá he estado demasiado ocupada volviendo a querer, el caso es que me lo he perdido. Y me he dado cuenta que había dejado de escribir, y me he dado cuenta de que empecé a escribir por ti y ahora la fuente de la eterna inspiración se había secado. Y eso es maravilloso. Significa que te has ido por fin.