jueves, 13 de agosto de 2015

Trátalos mal, y vendrán

Los amigos de verdad son aquellos que no dejan de hablarte cuando dejan de verte todos los días. Que ven algo y se acuerdan de ti, que llaman. Que no te hacen sentir una molestia, y que sientes que puedes molestar a cualquier hora del día con cualquier cosa. No son aquellos que te llaman cuando necesitan algo o prometen cosas para luego dejar el tiempo pasar, que se las lleve.

Y aun así, no se por qué, a veces la gente prefiere a la persona que les ignora que a la persona que se queda sin dormir por no dejarles solos. Somos una auténtica mierda.


Maybe it was written

Un corazón vacío, que sea reflejo del tuyo. Llévalo así, al aire. Libre, orgulloso.

Y cuando encuentres a alguien que lo llene, que te lo devuelva: llénalo, píntalo, presume. Confía. Y probablemente no sea el único, y probablemente no sea el definitivo, pero cuando encuentres a la persona que merezca la tinta, lo sabrás.

jueves, 6 de agosto de 2015

Y las ocho horas de diferencia calan. Como cuando ya tienes agua hasta en las botas. No sé si es que los principios son muy difíciles o es que he tenido mala suerte. El caso es que estoy a 17.000 kilómetros de casa, y es la primera vez que siento que estando lejos no estoy en casa.

Tuve una noche de tregua, que fue como una película. Y la jodí, yo sola. Porque es un talento que tengo a veces, cagarla.

miércoles, 22 de julio de 2015

Todos tenemos prejuicios. A todos nos sesga el amor, la envidia, la avaricia, el orgullo. Todos tenemos algo de machista, o de hembrista, o de racista y la mayoría de nosotros sobrevaloramos la validez de nuestro criterio.

No tienen cura. No la tienen, no. Pero ser conscientes de ellos nos ayudan a cubrir las espaldas a nuestros juicios de valor. Especialmente si son sobre otros. Quizá la vida no sea justa, pero juzgar a dos personas iguales de forma diferente es algo de lo que nos quejamos todos. Y aún así lo hacemos.

viernes, 26 de junio de 2015

Cambiar, y cambiar, y cambiar mil veces. Hasta ser la persona de la que me enorgullezca cuando vuelva atrás.

No quiero ser un perro. No quiero seguir volviendo cada vez que me dan un tirón. No quiero pasarme los días intentando descifrar la vida de una desconocida, en lugar de la mía. Soy jodidamente afortunada de lo que tengo. De que alguien se asegure de que llego a casa. De que me esperen con una cerveza sin tener razomes. De que me acompañen a la ciudad de mis sueños. Todos tenemos derecho a construir, incluso cuando nuestros sueños pisan los de otros, o incluso cuando alguien cree que los sueños de los otros pisan los suyos, y se obsesionan. Dos palabras me darían toda la paz del mundo, por un momento. Las dos palabras que me dejarían pasar página.

Pero es que, a veces se te olvida, niña: que la vida la tienes que hacer tú, y nadie te tiene que dar facilidades. Llevas atascada tanto tiempo que se te ha olvidado mirar a quien te arropa. Se te ha olvidado vivir porque vives sin motivo. ¿Y si el momento es ahora?

Todo lo que sentiré cúando se me pase lo sentí aquellos cuatro días en aquella puta playa. Y se ha vuelto un símbolo, ¿sabes? Me preguntaba que era la playa, y la verdad es que no es nada salvo eso, una playa, completamente vacía, pero también todo lo que significaba.

Y cambiar, y cambiar, y seguir cambiando. Y equivocarse, mil veces si hace falta. Pero por favor, que no sigan siendo los mismos errores. Construir cosas sanas y justas. Vivir al margen del resto. Y que no sea por la cerveza, que tenga el valor de hacerlo de verdad.

jueves, 25 de junio de 2015

Me calló la boca, pero es que además no sabía la respuesta

-¿Joder, cuánto tiempo más vas a estar así? Tienes en tu mano la solución y no quieres verlo.
-¿Y tú? ¿Hasta dónde vas a llegar por esto?