Que triste que las cosas tengan se ser así. Poner un candado a todo. Pero, bueno. Espero que de verdad pueda ser esto lo último que leas de mí, en este sentido. Espero que a mí no desees escupirme a la cara. Espero que recuerdes que intenté que tuvieras el mejor día de tu vida. Espero que recuerdes cúando no me dejabas quitar la mano hasta que te dormías. Espero que recuerdes cuando hacíamos buen equipo, porque está claro que ya no.
Espero que esto sea una perreta infantil. Un corto contigo. Un no te necesito. Espero que no me eches de menos. De corazón. Espero que algún día pueda usar el libro. Espero que algún día mires detrás de ese cuadro, la esquina inferior derecha. La nota en rosa fosforito de tu agenda que ahora quieres arrancar. Todo eso estaba pensado para ahora. Y ahora siento que no va a valer de nada.
Ojalá no nos hubiéramos hecho tanto, y es que ha llegado un punto que si no hubiera preguntado por eso, hubiera salido otra cosa. Porque no es lo que pasa, sino lo que somos.
jueves, 14 de mayo de 2015
sábado, 9 de mayo de 2015
Bitch
Que vivan esas caras cuando te mienten, pero tú ya sabes la verdad. Y ya ves, al principio era que no, luego la duda, luego el "¿sí, y qué?" Nos gusta tanto creer que somos especiales para alguien. Pero no. Encuentra una persona que cuando te quiera llamar puta, al menos lo haga a la cara, y no la dejes escapar. Y a saber cuántas veces iban ya, a saber cuántas más mentiras de las que sí que no.
Me preguntabas por qué todo ese tiempo no confiaba. Quizá al ver las cinco letras que escribiste puedas responder por ambos.
Me preguntabas por qué todo ese tiempo no confiaba. Quizá al ver las cinco letras que escribiste puedas responder por ambos.
viernes, 8 de mayo de 2015
miércoles, 6 de mayo de 2015
¿Qué es lo peor que puede pasar?
A veces me engatusas. Me enseñas tu lado bueno. Tiras del hilo rojo.
Otras veces sigues mirándome desde arriba, pidiendo más de lo que tú estarías dispuesto a hacer. Como si aquello que tengo que contar siempre fuera menos importante. Ayer tuve que pedir disculpas por estar de acuerdo. Pensé que eso se había acabado. La culpa siempre es de los demás. Tu también eres víctima si apetece.
Y cuando las cosas se funden, se nublan. Cuando todo se vuelve fácil pienso lo incomodo que es hoy, y funciona.
Y entonces es cuando me pregunto qué es lo peor que puede pasar.
miércoles, 22 de abril de 2015
Cinco semanas para tomar la decisión de mi vida.
Los últimos meses han sido un verdadero caos. Empezó a finales de año, el descontrol. En el fondo tengo algo de neurótica, me encanta controlarlo todo, pero aún me pone más cuando las cosas surgen solas. Lo que no soporto es cuando están paradas y yo no tengo opciones de hacer nada. El caso es que las cosas no van bien. No van mal, simplemente no van a mejor. Creo que estoy siendo más sincera de lo que me gustaría, el caso es que siento una soledad como nunca. Un vacío dentro cada vez que abro los ojos por la mañana que me deja seca un momento.
Y entonces se me ocurrió. Dejarlo todo. Y cualquiera que lo sabe me dice que es una huida pero yo no creo que lo sea. Simplemente me he equivocado aquí tanto que ya está fuera de mi control arreglarlo, y no soy muy de creer en la Divina Providencia. Volver a empezar. Esas tres palabras que me suenan a gloria. Y sí, habrá soledad también en la otra punta del mundo, y mucha. Y cuando quiera llamar a alguien para que me recuerde por que me marché las 15 horas de diferencia harán de las suyas y probablemente no coincidamos entre sueño-vigilia. La duda, la decisión va más por el tema del riesgo. No tengo el dinero, no tengo el trabajo, no tengo los papeles. Y conseguir dos de ellas me deja aún más coja de la otra. Y las cinco semanas son el tiempo que trngo, y no más, para saber si vale la pena ir, quizá fracasar y volver sin nada, salvo el rabo entre las piernas y 60 créditos pendientes o vivir otro año en esta jaula, aspirando a un futuro fijo, más tarde pero igual de lejos.
Y entonces se me ocurrió. Dejarlo todo. Y cualquiera que lo sabe me dice que es una huida pero yo no creo que lo sea. Simplemente me he equivocado aquí tanto que ya está fuera de mi control arreglarlo, y no soy muy de creer en la Divina Providencia. Volver a empezar. Esas tres palabras que me suenan a gloria. Y sí, habrá soledad también en la otra punta del mundo, y mucha. Y cuando quiera llamar a alguien para que me recuerde por que me marché las 15 horas de diferencia harán de las suyas y probablemente no coincidamos entre sueño-vigilia. La duda, la decisión va más por el tema del riesgo. No tengo el dinero, no tengo el trabajo, no tengo los papeles. Y conseguir dos de ellas me deja aún más coja de la otra. Y las cinco semanas son el tiempo que trngo, y no más, para saber si vale la pena ir, quizá fracasar y volver sin nada, salvo el rabo entre las piernas y 60 créditos pendientes o vivir otro año en esta jaula, aspirando a un futuro fijo, más tarde pero igual de lejos.
jueves, 16 de abril de 2015
No duermo.
O sea, duermo. Pero tengo tanto miedo, no de las pesadillas, que muchas veces ni las recuerdo. Y otras son sueños preciosos continuando todas las fantasías de antes de cerrar los ojos. No duermo por la sensación al despertarme. Cuando me despierto es como si alguien me echara agua helada en la cama. Tengo apenas un segundo de paz, y entonces: me empapa, me hiela. Y me quedo temblando pensando a qué coño agarrarme para levantarme de la cama. Y me levanto, me seco, y me busco una razón para creer que van a cambiar las cosas. Sonrío mucho, porque lo poco que pasa me hace ilusión. Es lo bueno, ¿no? Sabe mejor la comida cuando se ha pasado hambre, mejor las caricias cuando te has llevado palos. Sonrío tanto que parece que estoy bien. Y lo estoy, en el fondo lo estoy.
domingo, 12 de abril de 2015
Sentido común
Esta vida se encarga de que tomes confianza, de que creas que lo tienes hecho, y entonces te golpea, te pisa, para enseñarte que estás jodido. Que te quitas la careta y tienes la misma cara de mierda. No todos nosotros, por supuesto. Y lo hace porque esta vida es perra, perra, pero lame heridas.
sábado, 4 de abril de 2015
Y llovió
Pero cuando llueve de unos ojos, eso no huele a lluvia.
Quiero irme a casa. Y casa es cualquier lugar donde sepa que no puedo quedarme.
Quiero irme a casa. Y casa es cualquier lugar donde sepa que no puedo quedarme.
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