martes, 1 de mayo de 2012

En términos psicológicos.

A mí aún me queda dopamina y a ti no te queda nada. Y esta vez no tener nada sí significa ser mas fuerte. Enhorabuena.

jueves, 26 de abril de 2012

Y aún despidiéndonos eres capaz de hacerme reír.

No se me da bien decir adiós. ¿Cuánto tiempo hemos pasado juntos? Julio de 2010. Me acariciabas con los pies porque yo te sujetaba las manos, no quería ni una muestra tuya de cariño. Me estaba enamorando, y tenía miedo. Te pegaba si osabas soltar un "te quiero". Te mandé una postal, la primera, luego siguieron otras muchas, como si te llevara un poco conmigo. Estuviste siempre, cada sábado, cuando te rompía el corazón después de haberte prometido con alguna copa de más el día anterior que me quedaría contigo. Recuerdo que me acompañabas a casa, y yo te repetía que no era para ti, pero fíjate, hasta dónde hemos llegado. Qué par de valientes. No te quedes con la sensación de que somos débiles por no haber superado esto, porque a lo largo de estos casi dos años nos hemos encarado a todo tipo de problemas, mayoritariamente venidos de mi lado. He renunciado a cosas y tú también, has cambiado por mí y yo también. Hemos hecho sacrificios que ni siquiera el otro sabe, este es el más grande, y estoy muy orgullosa de nosotros. No quiero que te arrepientas porque esta decisión la hemos tomado entre los dos, para los dos, y con tiempo, sabiendo que es lo mejor. Te echaré de menos, te echo de menos, aquí y ahora. Y no sé qué va a pasar, no sé a dónde vas ni a dónde voy yo, y si alguna vez habrá un beso que convierta el de despedida en penúltimo. Sólo quiero que seas feliz, que sonrías como lo has hecho siempre, que no te pierdas, sino que encuentres aquéllo que llene y sigas hacia delante, como yo lo intento. Y seré tu amiga, y estaré ahí, y tú lo sabes. Y si nos volvemos a cruzar en el camino, será otra historia.

Gracias por hacerme mejor persona y por ayudarme a creer en mí, me llevo cantidades enormes de buenos recuerdos.

sábado, 7 de abril de 2012

No eres muy aventurero

Cuestión de ambiciones. Hoy estoy metafórica. Tú muy tierno. Me pierden esos días que no dejas que me suelte. Por exclusivos son aún más especiales. El caso, es que de camino a casa tuve una idea. La guardé hasta que llegué a la cama y volví a desplegarla para recrearme en su desarrollo. De repente, y ante mis ojos, como una ecuación que durante meses creía irresoluble se aclara como si la viera resuelta por primera vez. Y pensé: el tiempo no es más que un camino que empezamos el día que nacemos y termina el día que nos vamos y a lo largo de éste nos encontramos con personas que van al mismo sitio que nosotros, o solo hasta un lugar, y luego cogen un desvío. Y por ello a lo largo de la vida entran y salen cientos de personas. Tú eres una persona que lleva conmigo largo rato en el camino, pero...hace tiempo que se nota que ya no es el mismo nuestro destino; es natural, somos distintos y crecemos en direcciones diferentes. Sé que hacemos lo imposible por no soltarnos, nos esforzamos para no perdernos y cada día es más palpable que no somos los mismos; yo tengo ambiciones grandes que quizá no lleguen a nada, pero necesito intentarlo, y tú eres de no cambiar las cosas que funcionan. Yo te pido que te aventures conmigo y te asustas. Tú me pides lo de siempre y a mí ya no me vale. Y cedemos un poco y aguantamos el tirón, pero yo hoy sé que esto tiene fecha de caducidad; y te puedo jurar que saldrás de mi vida con la despedida más dulce, con la esperanza de que algún día volvamos a encontrarnos en el camino con una meta semejante. Para hoy no tengo lágrimas ni drama, sólo tengo ganas de aprovechar cada minuto, disfrutándolo, como un enfermo que se levanta dando gracias por el hoy, sin pensar en mañana.

domingo, 1 de abril de 2012

Quizá tengas razón y seas uno más de la lista

Me da un bote el estómago cuando pienso en el enorme esfuerzo que hiciste para venir y soltar toda aquella mierda vía whatsapp. Olía a rencor y a ganas, a despecho y a nostalgia. No me esperaba nada, había asumido que desapareciste. Tenía las defensas tan bajas, la muralla tan alta...pero tan agrietada que me quedé parada y toda mi estrategia de humildad indiferente se vio herida por tus frenéticos reproches. Que si eras el malo, que si no me importabas. Y perdí un poco. Ahora no sé, creo que es una tregua. Hemos pactado una tregua, tú lo has llamado amistad, contar conmigo, yo contigo...pero la verdad es que prefiero fallarte ahora, esto no es lo que quiero. Hoy me largo por la puerta de atrás, no me apetece volver a verte.

domingo, 25 de marzo de 2012

Mi mariposa que muere agitando las alas


Van a ser días largos. Cada minuto eternizado entre recuerdos que a fuerza de reproducir ya se han quedado rayados. Y no te miento si te digo que no hay nada de lo que me arrepienta, pero yo abogo por los finales felices cuando aún hay oportunidad. Y aunque éste no parezca muy feliz ahora, te lo prometo, es lo mejor.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Llueve

Y ahora es cuando tú tendrías que aparecer, dándome diez minutos para pensar en qué decir cada minuto del tiempo que a bien tengas sacarme de mi vida, para meterme en la tuya. Probablemente iría. Decir que no complacería a la mayoría, pero sería más bien la obra de un mártir...no, no, un mártir. Sería precisamente como hacer una huelga de hambre. A todos les parece una obra valiente, hasta que ven que te mata (por dentro). Hay que ver lo complejo del asunto. Increíblemente he asumido que no depende de mí, y agradecería con toda mi alma que jamás me volvieras a dar esos diez minutos. Que jamás me dieras ninguno. Podría saltarme la huelga de hambre como si al que pretende ayunar le hubieran dado antes de empezar aquello que exige. Me enfadaré y buscaré razones para odiarte; las encontraré, seguro. Y al final, un día me levantaré y podré perdonarte.

domingo, 18 de marzo de 2012

Sal de aquí dentro antes de llevarte algo importante

Te lo gritaría bien alto: "¡DESAPARECE, OLVÍDAME, VETE, LÁRGATE, NO QUIERO QUE VUELVAS, NO QUIERO VOLVER A VERTE, NUNCA!" Pero creo que no va a hacer falta que te lo pida; no me enseñas tus cartas y me lo pones difícil. Ni siquiera sé a qué juegas pero yo me salto tus reglas. Me dices que voy perdiendo y al minuto me dices que puedo apostarlo todo y ganas, porque te mata mi indiferencia. Perdona, no es que no me importes, pero no soy tan irresponsable de apostarlo todo en un juego que no conozco. ¿Pretendes enseñarme a jugar? No quiero. Quiero, pero no quiero querer. Y aunque eso no fue suficiente la última vez ahora sí. ¿Qué pretendes? Lo mismo que yo, lo sé. Sabes que no puedes tenerlo todo, te basta una mera docilidad  por mi parte, rollo mascota, ¿a cuántas has conseguido poner así, de rodillas con la misma mierda con la que intentas llenarme de dudas? A mí también me iba eso, pero contigo. Yo no lo quiero, tu no lo vas a tener. C'est fini.

lunes, 12 de marzo de 2012

רחל

La oveja perdida, cabeza gacha y los ojos caídos, vuelve con el rebaño. Arrepentida mira como la miran las demás con desprecio. Agradecida se inundan sus ojos cuando el pastor le dedica un amago de caricia. Porque a las ovejas no se las acaricia. Le pregunta con un gesto si logrará perdonar la traición de su más preciada pequeña, de entre todas a la que mejor trató, de entre todas, a la que más quiso, de entre todas, la más celosa, la más peligrosa; y entonces es él quien quien se ve cegado por las lágrimas. Se desmoronó aquello que en el rostro de ella parecía una sonrisa, porque las ovejas no se sonríen, ante su silencio. Y es que él si podía callar, otorgando. Y dicho todo, él echó a andar, después de decirle bajito que aunque caminara entre todas ellas, aún tenía la oportunidad de demostrar que era, para él, y sólo para él, haciendo hincapié en eso, diferente.

viernes, 9 de marzo de 2012

Puede ser

Necesito ver cómo te pierdes en mis ojos. Cómo tu sonrisa y la mía juegan a ser espejo la una de la otra. Tus manos en mi espalda, tus dedos en mi pelo. Necesito que respires aquí, cerca, tentándome con tus labios sin llegar a besarme, para que cuando me aparte me falte el aire de tus suspiros. Perdóname porque huiré. Pero no porque deje de quererte, sino que te querré demasiado.